MODELO TEÓRICO DE LA TEORÍA DEL APEGO
John Bowlby (Medico-psicólogo evolutivo sicoanalista), Nos dice, “Aunque especialmente evidente en la infancia la conducta de apego caracteriza a los seres humanos desde la cuna hasta la tumba” (1979, p.129).
Desde los inicio de la teoría del apego, se implanta como uno de los principales argumentos nucleares de este enfoque el hecho de que las relaciones de apego que se establecen en los seres humanaos poseen un fundamento evolutivo lo que constituye una variable del ciclo vital humano (Bowlby, 1969).
John Bowlby, fue el primero en elaborar una teoría del apego para explicar y describir desde una perspectiva evolucionista el como y el por que los niños se convierten en personas emocionalmente apegadas a sus primeros cuidadores y emocionalmente angustiados, cuando son separados de ellos (Bowlby citado en Feeney, B.& Kirkpatrick, L, 1996). Según este autor, el comportamiento de apego es organizado y controlado por sistemas de control dentro del sistema nerviosos central; ya que éste está al servicio de una función evolucionista de protección y supervivencia: “Cuando un niño (Presumiblemente un adulto) está alarmado, ansioso, cansado o enfermo, la activación del sistema nervioso central lleva al individuo a buscar protección, comodidad y apoyo de una persona que le brinde cuidados” (Bowlby citado en Feeney, B.& Kirkpatrick, L, 1996, 255 pp). Bowlby sostiene que el sistema de apego está compuesto de tendencias conductuales y emocionales diseñadas para mantener a los niños en cercanía física de sus cuidadores durante la historia de la evolución.
El permanecer en cercanía de los cuidadores ayudaría para protegerlos de algún peligro o depredación. Los niños que poseen estas tendencias de apego, tendrían mayor probabilidad de sobrevivir, de llegar a la edad reproductiva y traspasar estas tendencias a futuras generaciones. Las formas de apego se desarrollan en forma temprana y poseen alta probabilidad de mantenerse durante toda la vida.
El apego se desarrolla como un modelo mental interno que integra creencias acerca de sí de las relaciones íntimas durante toda la vida del individuo (Bowlby citado en Bourbeau, L. mismo, otros y el mundo social en general y juicios que afectan la formación y mantención et al. 1998). En base a cómo los individuos responden en relación a su figura de apego cuando están angustiados Ainsworth, Blewar, Waters y Wall, definieron los 3 patrones más importantes de apego y condiciones familiares que los promueven, existiendo el estilo.
John Bowlby (Medico-psicólogo evolutivo sicoanalista), Nos dice, “Aunque especialmente evidente en la infancia la conducta de apego caracteriza a los seres humanos desde la cuna hasta la tumba” (1979, p.129).
Desde los inicio de la teoría del apego, se implanta como uno de los principales argumentos nucleares de este enfoque el hecho de que las relaciones de apego que se establecen en los seres humanaos poseen un fundamento evolutivo lo que constituye una variable del ciclo vital humano (Bowlby, 1969).
John Bowlby, fue el primero en elaborar una teoría del apego para explicar y describir desde una perspectiva evolucionista el como y el por que los niños se convierten en personas emocionalmente apegadas a sus primeros cuidadores y emocionalmente angustiados, cuando son separados de ellos (Bowlby citado en Feeney, B.& Kirkpatrick, L, 1996). Según este autor, el comportamiento de apego es organizado y controlado por sistemas de control dentro del sistema nerviosos central; ya que éste está al servicio de una función evolucionista de protección y supervivencia: “Cuando un niño (Presumiblemente un adulto) está alarmado, ansioso, cansado o enfermo, la activación del sistema nervioso central lleva al individuo a buscar protección, comodidad y apoyo de una persona que le brinde cuidados” (Bowlby citado en Feeney, B.& Kirkpatrick, L, 1996, 255 pp). Bowlby sostiene que el sistema de apego está compuesto de tendencias conductuales y emocionales diseñadas para mantener a los niños en cercanía física de sus cuidadores durante la historia de la evolución.
El permanecer en cercanía de los cuidadores ayudaría para protegerlos de algún peligro o depredación. Los niños que poseen estas tendencias de apego, tendrían mayor probabilidad de sobrevivir, de llegar a la edad reproductiva y traspasar estas tendencias a futuras generaciones. Las formas de apego se desarrollan en forma temprana y poseen alta probabilidad de mantenerse durante toda la vida.
El apego se desarrolla como un modelo mental interno que integra creencias acerca de sí de las relaciones íntimas durante toda la vida del individuo (Bowlby citado en Bourbeau, L. mismo, otros y el mundo social en general y juicios que afectan la formación y mantención et al. 1998). En base a cómo los individuos responden en relación a su figura de apego cuando están angustiados Ainsworth, Blewar, Waters y Wall, definieron los 3 patrones más importantes de apego y condiciones familiares que los promueven, existiendo el estilo.
ESTILO DE APEGO SEGURO
Son capaces de usar a sus cuidadores como seguro, ansioso-ambivalente y evasivo (Griffin, D. & Bartholomew, K. 1994). Una base de seguridad cuando están angustiados. Ellos tienen cuidadores que son sensibles a sus necesidades, por eso, tienen confianza que sus figuras de apego estarán disponibles, que responderán y les ayudarán en la adversidad. (Feeney, B. & Kirkpatrick, L. 1996). En la vida adulta este estilo se manifestaría como el dominio interpersonal, donde las personas seguras tienden a ser más cálidas, estables y con relaciones íntimas satisfactorias, y en el dominio intrapersonal, tienden a ser más positivas, integradas y con perspectivas coherentes de sí mismo. (Mikulincer, M. 1998a).
ESTILOS DE APEGO EVASIVO O EVITANTE
Exhiben un aparente desinterés y poca confianza en que serán ayudados y esperan ser desplazados porque las experiencias desapego a la presencia de sus cuidadores durante períodos de angustia. Estos niños tienen pasadas así se lo dicen. (Feeney, B. & Kirkpatrick, L. 1996). Estas personas poseen inseguridad hacia los demás y prefieren mantenerse distanciados de los otros, además, poseen miedo a la intimidad y muestran tener dificultades para depender de las personas. (Mikulincer, M. 1998b).
ESTILOS DE APEGO EVASIVO O EVITANTE
Exhiben un aparente desinterés y poca confianza en que serán ayudados y esperan ser desplazados porque las experiencias desapego a la presencia de sus cuidadores durante períodos de angustia. Estos niños tienen pasadas así se lo dicen. (Feeney, B. & Kirkpatrick, L. 1996). Estas personas poseen inseguridad hacia los demás y prefieren mantenerse distanciados de los otros, además, poseen miedo a la intimidad y muestran tener dificultades para depender de las personas. (Mikulincer, M. 1998b).
ESTILOS DE APEGO ANSIOSO-AMBIVALENTE
Responden a la separación con angustia intensa y mezclan comportamientos de apego con expresiones de protesta, enojo y resistencia. Debido a la inconsistencia en las habilidades emocionales de sus cuidadores, estos niños no tienen expectativas de confianza respecto al acceso y respuesta de sus cuidadores (Feeney, B. & Kirkpatrick, L. 1996). Estas personas están definidas por un fuerte deseo de intimidad, junto con una inseguridad respecto a los otros. (Mikulincer, M. 1998b).
Para Bowlby, el apego que se establece entre las crías y sus cuidadores en los inicios y entre pares, posteriormente se constituiría en uno de las estrategias evolutivas fundamentales que permitiría la oportuna utilización de habilidades propiamente humanas (el lenguaje, la cultura, la autoconciencia y otros). La teoría del apego, es en el fondo, una teoría evolutiva y por lo mismo sus fundamentos descansan en las reformulaciones, descubrimientos y reflexiones que se realicen en este ámbito.
Más allá de Bowlby en el caso del ser humano, su senda filogenético y ontogenética puede comprender como el camino evolutivo propio de los mamíferos que fueron aumentando la complejidad de su ambiente social como estrategia de supervivencia básica (Corballis & Lea, 1999; Harris, 1989~ Humpherey, 1985~ Leakey, 1991~ Plotkin, 1998,2001).
El aumento de la complejidad del mundo social humano, generó que el ambiente social (la cultura), terminara superponiéndose al ambiente físico (la naturaleza) (Jones, Martin, Pilbean 1992).
Lo importante es que para la especie Homo sapiens, la complejidad social que comenzó a estructurar se desde hace unos dos millones de años, fue tal que el propio mantenimiento de la autorregulación biológica terminó dependiendo de la existencia de estas relaciones socio afectivas prolongadas. A diferencia de otros seres vivos el Horno sapiens ha experimentado ciertas novedades evolutivas que han ido generando que el mantenimiento de este orden automatizado sea casi enteramente dependiente del establecimiento de relaciones afectivas de apego y de cooperación con otras personas (Aitken, & Trevarthen, 1997; Trevarthen, 1998). Esto significa que el organismo humano necesita de la fundación de un cierto tipo de relaciones con otros para la homeostasis (Hofer, 1994, Polan & Hofer, 1999). El valor del sistema homeostático es la intersubjetividad y el apego. Bowlby planteó que la función evolutiva del apego era la protección frente a depredadores (Bowlby, 1980; Cassidy, 1999). Es decir, que aquellos organismos que tiendan a realizar conductas de apego con sus cuidadores tendrán mayores probabilidades de supervivencia. El apego como conducta social de protección no es exclusiva del ser humano, la diferencia está en que el ser humano ha estructurado un mundo social mental y cultural, que da origen a las habilidades humanas psicológicas y sociales.
Podemos plantear que el apego seria el contexto o espacio de formación y desarrollo de las habilidades autorreguladoras del ser humano, por lo tanto, el apego parece más un sistema biosocial automatizado que permite la emergencia y desarrollo de esas capacidades autorreguladoras que nos permiten vivir como seres humanos (tales como capacidad de comunicación y coordinación, habilidad de mentalización indispensable para socializarse, la capacidad de regulación interna y otros).
El contexto intersubjetivo que se establece como apego permitiría el desarrollo y la autorregulación (normal o desviada) de todas las capacidades humanas (Fonagy, 2001). Varios estudios han examinado la hipótesis de que las personas con distintos estilos de apego difieren en la forma de buscar y procesar información. Esta hipótesis está basada en los propios postulados de Bowlby que sostiene que los modelos de apego afectan la codificación y organización de información acerca de eventos emocionales, figuras de apego y el sí mismo. (Mikulincer, M. 1997). Basado en estos postulados se han realizado estudios acerca de las diferencias entre los estilos de apego en adultos y la búsqueda de nueva información, entendida como la exploración del ambiente y la adquisición de conocimientos sobre cosas desconocidas como lugares, personas, objetos; y la integración de nueva información en las estructuras cognitivas que consiste en decodificar la información adquirida, comparándola con la información existente y acomodando el esquema a la nueva información (Mikulincer, M. 1997).
De esto se ha encontrado que las personas con estilo de apego seguro realizan una búsqueda activa de información, siendo abiertos a la nueva información y poseen estructuras cognitivas flexibles, ya que como pueden lidiar bien con la angustia, son capaces de incorporar nueva información, aunque las lleve a periodos momentáneos de confusión, pues son capaces de reorganizar sus esquemas. Esta capacidad las llevaría a ajustarse de manera adecuada a los cambios del ambiente, a proponerse metas realistas y a evitar creencias irracionales. Las personas con estilo de apego evasivos, rechazan la información que pudiese crear confusión, cerrando sus esquemas a ésta, teniendo estructuras cognitivas rígidas. Las personas ansiosas-ambivalentes también muestran este comportamiento, pero a diferencia de los evasivos, desean acceder a nueva información, pero sus intensos conflictos las llevan a alejarse de ella (Mikulincer, M. 1997). Otros estudios evidencian relaciones entre los distintos estilos de apego y la accesibilidad a ciertos esquemas cognitivos (Baldwin, M.et al. 1996).
ESTILOS DE APEGO SEGURO Muestran tener una alta accesibilidad a esquemas y recuerdos positivos, lo que las lleva a tener expectativas positivas acerca de las relaciones con los otros, a confiar más y a intimar más con ellos. Las personas con estilos de apego evitativo y ansioso, muestran tener una menor accesibilidad a los recuerdos positivos y mayor accesibilidad a esquemas negativos, lo que las lleva, en el caso de las personas evasivas, a mantenerse recelosos a la cercanía con los otros y a las personas con estilo de apego ansioso a tener conflictos con la intimidad, pues desean tenerla y tienen intenso temor de que ésta se pierda (Baldwin, M. et al. 1996).
En los últimos años, crecientes investigaciones han llegado a interesarse en los procesos por los cuales las personas desarrollan y mantienen los lazos afectivos en las relaciones íntimas (Bretherton, et al citado en Simpson, 1. 1990). Varios estudios recientes sobre relaciones de amor adulto, sugieren grandes similitudes entre el apego romántico adulto y el apego de niños con sus primeros cuidadores (Feeney, B. & Kirkpatrick, L. 1996). Esto porque durante el desarrollo social las personas construyen modelos afectivos-cognitivos de sí mismos y patrones típicos de interacción con los otros significativos. Estos modelos mentales, organizan el desarrollo de la personalidad y guían el subsecuente comportamiento social. El estudio de las diferencias individuales en estilos de apego, es una contribución significativa a nuestro entendimiento del por qué las relaciones íntimas varían en la calidad y naturaleza interpersonal, muchas hipótesis pueden ser generadas acerca de la naturaleza y calidad emocional de las relaciones románticas que poseen las personas que exhiben distintos estilos de apego (Simpson, 1. 1990). Es así como apego adulto y la confianza en las relaciones, ya que ésta muchas veces determina la manera los estudios han determinado que algunas características que se presentan en las relaciones íntimas que establecen las personas tienen mucho que ver con sus estilos de apego individuales.
Las personas con estilo seguro tienden a desarrollar modelos mentales de sí mismos como amistosos, afables y capaces, y de los otros como bien intencionados y confiables, ellos encuentran relativamente fácil intimar con otros, se sienten cómodos dependiendo de otros y que otros dependan de ellos, y no se preocupan acerca de ser abandonados o de que otros se encuentren muy próximos emocionalmente. Las personas con estilos ansiosos tienden a desarrollar modelos de sí mismos como poco inteligentes, inseguros, y de los otros como desconfiables y reacios a comprometerse en relaciones íntimas, frecuentemente se preocupan de que sus parejas no los quieran y sienten temor al abandono. Los con estilo evasivo, desarrollan modelos de sí mismos como suspicaces, escépticos y retraídos, y de los otros como desconfiables o demasiado ansiosos para comprometerse en relaciones íntimas, se sienten incómodos intimando con otros y encuentran difícil confiar y depender de ellos (Simpson, J. 1990).
Es así como las personas con los distintos estilos de apego tienden a involucrarse en relaciones románticas que difieren en su naturaleza, los 3 estilos de apego se encuentran asociados con distintos patrones de experiencias emocionales con respecto a las relaciones. Otro aspecto importante en las relaciones interpersonales es la relación entre el estilo en que las personas reaccionan frente a las personas cercanas cuando fortalecen o violan la confianza que sienten hacia ellos y que explicaría la construcción del sentimiento de confianza en las relaciones, que podría ser la condición necesaria para el desarrollo de seguridad, intimidad y relaciones satisfactorias (Mikulincer, M. 1998 b). En las relaciones amorosas, la confianza es una de las cualidades más deseadas y una condición necesaria para el desarrollo del compromiso y seguridad, de hecho, puede ser la causa de una disolución en una determinada relación (Kobak, R. & Hazan, C. 1991).
Así se ha encontrado que las personas con estilo de apego seguro muestran tener gran confianza hacia sí mismos y los demás, y las con estilo de apego inseguro poseen una falta de confianza hacia los otros, lo que vendría a determinar en gran parte la forma en que se relacionen con los demás (Mikulincer, M. 1998 b). Es importante tener en cuenta que los efectos de los estilos de apego en las relaciones interpersonales, no son siempre iguales ni tan predecibles, "resultados de investigaciones sugieren que las diferencias en el estilo de apego no son impermeables al cambio" (Mainet et al, citado en Simpson 1. 1990. 978 pp).
Responden a la separación con angustia intensa y mezclan comportamientos de apego con expresiones de protesta, enojo y resistencia. Debido a la inconsistencia en las habilidades emocionales de sus cuidadores, estos niños no tienen expectativas de confianza respecto al acceso y respuesta de sus cuidadores (Feeney, B. & Kirkpatrick, L. 1996). Estas personas están definidas por un fuerte deseo de intimidad, junto con una inseguridad respecto a los otros. (Mikulincer, M. 1998b).
Para Bowlby, el apego que se establece entre las crías y sus cuidadores en los inicios y entre pares, posteriormente se constituiría en uno de las estrategias evolutivas fundamentales que permitiría la oportuna utilización de habilidades propiamente humanas (el lenguaje, la cultura, la autoconciencia y otros). La teoría del apego, es en el fondo, una teoría evolutiva y por lo mismo sus fundamentos descansan en las reformulaciones, descubrimientos y reflexiones que se realicen en este ámbito.
Más allá de Bowlby en el caso del ser humano, su senda filogenético y ontogenética puede comprender como el camino evolutivo propio de los mamíferos que fueron aumentando la complejidad de su ambiente social como estrategia de supervivencia básica (Corballis & Lea, 1999; Harris, 1989~ Humpherey, 1985~ Leakey, 1991~ Plotkin, 1998,2001).
El aumento de la complejidad del mundo social humano, generó que el ambiente social (la cultura), terminara superponiéndose al ambiente físico (la naturaleza) (Jones, Martin, Pilbean 1992).
Lo importante es que para la especie Homo sapiens, la complejidad social que comenzó a estructurar se desde hace unos dos millones de años, fue tal que el propio mantenimiento de la autorregulación biológica terminó dependiendo de la existencia de estas relaciones socio afectivas prolongadas. A diferencia de otros seres vivos el Horno sapiens ha experimentado ciertas novedades evolutivas que han ido generando que el mantenimiento de este orden automatizado sea casi enteramente dependiente del establecimiento de relaciones afectivas de apego y de cooperación con otras personas (Aitken, & Trevarthen, 1997; Trevarthen, 1998). Esto significa que el organismo humano necesita de la fundación de un cierto tipo de relaciones con otros para la homeostasis (Hofer, 1994, Polan & Hofer, 1999). El valor del sistema homeostático es la intersubjetividad y el apego. Bowlby planteó que la función evolutiva del apego era la protección frente a depredadores (Bowlby, 1980; Cassidy, 1999). Es decir, que aquellos organismos que tiendan a realizar conductas de apego con sus cuidadores tendrán mayores probabilidades de supervivencia. El apego como conducta social de protección no es exclusiva del ser humano, la diferencia está en que el ser humano ha estructurado un mundo social mental y cultural, que da origen a las habilidades humanas psicológicas y sociales.
Podemos plantear que el apego seria el contexto o espacio de formación y desarrollo de las habilidades autorreguladoras del ser humano, por lo tanto, el apego parece más un sistema biosocial automatizado que permite la emergencia y desarrollo de esas capacidades autorreguladoras que nos permiten vivir como seres humanos (tales como capacidad de comunicación y coordinación, habilidad de mentalización indispensable para socializarse, la capacidad de regulación interna y otros).
El contexto intersubjetivo que se establece como apego permitiría el desarrollo y la autorregulación (normal o desviada) de todas las capacidades humanas (Fonagy, 2001). Varios estudios han examinado la hipótesis de que las personas con distintos estilos de apego difieren en la forma de buscar y procesar información. Esta hipótesis está basada en los propios postulados de Bowlby que sostiene que los modelos de apego afectan la codificación y organización de información acerca de eventos emocionales, figuras de apego y el sí mismo. (Mikulincer, M. 1997). Basado en estos postulados se han realizado estudios acerca de las diferencias entre los estilos de apego en adultos y la búsqueda de nueva información, entendida como la exploración del ambiente y la adquisición de conocimientos sobre cosas desconocidas como lugares, personas, objetos; y la integración de nueva información en las estructuras cognitivas que consiste en decodificar la información adquirida, comparándola con la información existente y acomodando el esquema a la nueva información (Mikulincer, M. 1997).
De esto se ha encontrado que las personas con estilo de apego seguro realizan una búsqueda activa de información, siendo abiertos a la nueva información y poseen estructuras cognitivas flexibles, ya que como pueden lidiar bien con la angustia, son capaces de incorporar nueva información, aunque las lleve a periodos momentáneos de confusión, pues son capaces de reorganizar sus esquemas. Esta capacidad las llevaría a ajustarse de manera adecuada a los cambios del ambiente, a proponerse metas realistas y a evitar creencias irracionales. Las personas con estilo de apego evasivos, rechazan la información que pudiese crear confusión, cerrando sus esquemas a ésta, teniendo estructuras cognitivas rígidas. Las personas ansiosas-ambivalentes también muestran este comportamiento, pero a diferencia de los evasivos, desean acceder a nueva información, pero sus intensos conflictos las llevan a alejarse de ella (Mikulincer, M. 1997). Otros estudios evidencian relaciones entre los distintos estilos de apego y la accesibilidad a ciertos esquemas cognitivos (Baldwin, M.et al. 1996).
ESTILOS DE APEGO SEGURO Muestran tener una alta accesibilidad a esquemas y recuerdos positivos, lo que las lleva a tener expectativas positivas acerca de las relaciones con los otros, a confiar más y a intimar más con ellos. Las personas con estilos de apego evitativo y ansioso, muestran tener una menor accesibilidad a los recuerdos positivos y mayor accesibilidad a esquemas negativos, lo que las lleva, en el caso de las personas evasivas, a mantenerse recelosos a la cercanía con los otros y a las personas con estilo de apego ansioso a tener conflictos con la intimidad, pues desean tenerla y tienen intenso temor de que ésta se pierda (Baldwin, M. et al. 1996).
En los últimos años, crecientes investigaciones han llegado a interesarse en los procesos por los cuales las personas desarrollan y mantienen los lazos afectivos en las relaciones íntimas (Bretherton, et al citado en Simpson, 1. 1990). Varios estudios recientes sobre relaciones de amor adulto, sugieren grandes similitudes entre el apego romántico adulto y el apego de niños con sus primeros cuidadores (Feeney, B. & Kirkpatrick, L. 1996). Esto porque durante el desarrollo social las personas construyen modelos afectivos-cognitivos de sí mismos y patrones típicos de interacción con los otros significativos. Estos modelos mentales, organizan el desarrollo de la personalidad y guían el subsecuente comportamiento social. El estudio de las diferencias individuales en estilos de apego, es una contribución significativa a nuestro entendimiento del por qué las relaciones íntimas varían en la calidad y naturaleza interpersonal, muchas hipótesis pueden ser generadas acerca de la naturaleza y calidad emocional de las relaciones románticas que poseen las personas que exhiben distintos estilos de apego (Simpson, 1. 1990). Es así como apego adulto y la confianza en las relaciones, ya que ésta muchas veces determina la manera los estudios han determinado que algunas características que se presentan en las relaciones íntimas que establecen las personas tienen mucho que ver con sus estilos de apego individuales.
Las personas con estilo seguro tienden a desarrollar modelos mentales de sí mismos como amistosos, afables y capaces, y de los otros como bien intencionados y confiables, ellos encuentran relativamente fácil intimar con otros, se sienten cómodos dependiendo de otros y que otros dependan de ellos, y no se preocupan acerca de ser abandonados o de que otros se encuentren muy próximos emocionalmente. Las personas con estilos ansiosos tienden a desarrollar modelos de sí mismos como poco inteligentes, inseguros, y de los otros como desconfiables y reacios a comprometerse en relaciones íntimas, frecuentemente se preocupan de que sus parejas no los quieran y sienten temor al abandono. Los con estilo evasivo, desarrollan modelos de sí mismos como suspicaces, escépticos y retraídos, y de los otros como desconfiables o demasiado ansiosos para comprometerse en relaciones íntimas, se sienten incómodos intimando con otros y encuentran difícil confiar y depender de ellos (Simpson, J. 1990).
Es así como las personas con los distintos estilos de apego tienden a involucrarse en relaciones románticas que difieren en su naturaleza, los 3 estilos de apego se encuentran asociados con distintos patrones de experiencias emocionales con respecto a las relaciones. Otro aspecto importante en las relaciones interpersonales es la relación entre el estilo en que las personas reaccionan frente a las personas cercanas cuando fortalecen o violan la confianza que sienten hacia ellos y que explicaría la construcción del sentimiento de confianza en las relaciones, que podría ser la condición necesaria para el desarrollo de seguridad, intimidad y relaciones satisfactorias (Mikulincer, M. 1998 b). En las relaciones amorosas, la confianza es una de las cualidades más deseadas y una condición necesaria para el desarrollo del compromiso y seguridad, de hecho, puede ser la causa de una disolución en una determinada relación (Kobak, R. & Hazan, C. 1991).
Así se ha encontrado que las personas con estilo de apego seguro muestran tener gran confianza hacia sí mismos y los demás, y las con estilo de apego inseguro poseen una falta de confianza hacia los otros, lo que vendría a determinar en gran parte la forma en que se relacionen con los demás (Mikulincer, M. 1998 b). Es importante tener en cuenta que los efectos de los estilos de apego en las relaciones interpersonales, no son siempre iguales ni tan predecibles, "resultados de investigaciones sugieren que las diferencias en el estilo de apego no son impermeables al cambio" (Mainet et al, citado en Simpson 1. 1990. 978 pp).