martes, 21 de julio de 2009

Teoría del Apego

MODELO TEÓRICO DE LA TEORÍA DEL APEGO
John Bowlby (Medico-psicólogo evolutivo sicoanalista), Nos dice, “Aunque especialmente evidente en la infancia la conducta de apego caracteriza a los seres humanos desde la cuna hasta la tumba” (1979, p.129).
Desde los inicio de la teoría del apego, se implanta como uno de los principales argumentos nucleares de este enfoque el hecho de que las relaciones de apego que se establecen en los seres humanaos poseen un fundamento evolutivo lo que constituye una variable del ciclo vital humano (Bowlby, 1969).

John Bowlby, fue el primero en elaborar una teoría del apego para explicar y describir desde una perspectiva evolucionista el como y el por que los niños se convierten en personas emocionalmente apegadas a sus primeros cuidadores y emocionalmente angustiados, cuando son separados de ellos (Bowlby citado en Feeney, B.& Kirkpatrick, L, 1996). Según este autor, el comportamiento de apego es organizado y controlado por sistemas de control dentro del sistema nerviosos central; ya que éste está al servicio de una función evolucionista de protección y supervivencia: “Cuando un niño (Presumiblemente un adulto) está alarmado, ansioso, cansado o enfermo, la activación del sistema nervioso central lleva al individuo a buscar protección, comodidad y apoyo de una persona que le brinde cuidados” (Bowlby citado en Feeney, B.& Kirkpatrick, L, 1996, 255 pp). Bowlby sostiene que el sistema de apego está compuesto de tendencias conductuales y emocionales diseñadas para mantener a los niños en cercanía física de sus cuidadores durante la historia de la evolución.
El permanecer en cercanía de los cuidadores ayudaría para protegerlos de algún peligro o depredación. Los niños que poseen estas tendencias de apego, tendrían mayor probabilidad de sobrevivir, de llegar a la edad reproductiva y traspasar estas tendencias a futuras generaciones. Las formas de apego se desarrollan en forma temprana y poseen alta probabilidad de mantenerse durante toda la vida.

El apego se desarrolla como un modelo mental interno que integra creencias acerca de sí de las relaciones íntimas durante toda la vida del individuo (Bowlby citado en Bourbeau, L. mismo, otros y el mundo social en general y juicios que afectan la formación y mantención et al. 1998). En base a cómo los individuos responden en relación a su figura de apego cuando están angustiados Ainsworth, Blewar, Waters y Wall, definieron los 3 patrones más importantes de apego y condiciones familiares que los promueven, existiendo el estilo.
ESTILO DE APEGO SEGURO
Son capaces de usar a sus cuidadores como seguro, ansioso-ambivalente y evasivo (Griffin, D. & Bartholomew, K. 1994). Una base de seguridad cuando están angustiados. Ellos tienen cuidadores que son sensibles a sus necesidades, por eso, tienen confianza que sus figuras de apego estarán disponibles, que responderán y les ayudarán en la adversidad. (Feeney, B. & Kirkpatrick, L. 1996). En la vida adulta este estilo se manifestaría como el dominio interpersonal, donde las personas seguras tienden a ser más cálidas, estables y con relaciones íntimas satisfactorias, y en el dominio intrapersonal, tienden a ser más positivas, integradas y con perspectivas coherentes de sí mismo. (Mikulincer, M. 1998a).

ESTILOS DE APEGO EVASIVO O EVITANTE
Exhiben un aparente desinterés y poca confianza en que serán ayudados y esperan ser desplazados porque las experiencias desapego a la presencia de sus cuidadores durante períodos de angustia. Estos niños tienen pasadas así se lo dicen. (Feeney, B. & Kirkpatrick, L. 1996). Estas personas poseen inseguridad hacia los demás y prefieren mantenerse distanciados de los otros, además, poseen miedo a la intimidad y muestran tener dificultades para depender de las personas. (Mikulincer, M. 1998b).
ESTILOS DE APEGO ANSIOSO-AMBIVALENTE
Responden a la separación con angustia intensa y mezclan comportamientos de apego con expresiones de protesta, enojo y resistencia. Debido a la inconsistencia en las habilidades emocionales de sus cuidadores, estos niños no tienen expectativas de confianza respecto al acceso y respuesta de sus cuidadores (Feeney, B. & Kirkpatrick, L. 1996). Estas personas están definidas por un fuerte deseo de intimidad, junto con una inseguridad respecto a los otros. (Mikulincer, M. 1998b).

Para Bowlby, el apego que se establece entre las crías y sus cuidadores en los inicios y entre pares, posteriormente se constituiría en uno de las estrategias evolutivas fundamentales que permitiría la oportuna utilización de habilidades propiamente humanas (el lenguaje, la cultura, la autoconciencia y otros). La teoría del apego, es en el fondo, una teoría evolutiva y por lo mismo sus fundamentos descansan en las reformulaciones, descubrimientos y reflexiones que se realicen en este ámbito.
Más allá de Bowlby en el caso del ser humano, su senda filogenético y ontogenética puede comprender como el camino evolutivo propio de los mamíferos que fueron aumentando la complejidad de su ambiente social como estrategia de supervivencia básica (Corballis & Lea, 1999; Harris, 1989~ Humpherey, 1985~ Leakey, 1991~ Plotkin, 1998,2001).
El aumento de la complejidad del mundo social humano, generó que el ambiente social (la cultura), terminara superponiéndose al ambiente físico (la naturaleza) (Jones, Martin, Pilbean 1992).

Lo importante es que para la especie Homo sapiens, la complejidad social que comenzó a estructurar se desde hace unos dos millones de años, fue tal que el propio mantenimiento de la autorregulación biológica terminó dependiendo de la existencia de estas relaciones socio afectivas prolongadas. A diferencia de otros seres vivos el Horno sapiens ha experimentado ciertas novedades evolutivas que han ido generando que el mantenimiento de este orden automatizado sea casi enteramente dependiente del establecimiento de relaciones afectivas de apego y de cooperación con otras personas (Aitken, & Trevarthen, 1997; Trevarthen, 1998). Esto significa que el organismo humano necesita de la fundación de un cierto tipo de relaciones con otros para la homeostasis (Hofer, 1994, Polan & Hofer, 1999). El valor del sistema homeostático es la intersubjetividad y el apego. Bowlby planteó que la función evolutiva del apego era la protección frente a depredadores (Bowlby, 1980; Cassidy, 1999). Es decir, que aquellos organismos que tiendan a realizar conductas de apego con sus cuidadores tendrán mayores probabilidades de supervivencia. El apego como conducta social de protección no es exclusiva del ser humano, la diferencia está en que el ser humano ha estructurado un mundo social mental y cultural, que da origen a las habilidades humanas psicológicas y sociales.

Podemos plantear que el apego seria el contexto o espacio de formación y desarrollo de las habilidades autorreguladoras del ser humano, por lo tanto, el apego parece más un sistema biosocial automatizado que permite la emergencia y desarrollo de esas capacidades autorreguladoras que nos permiten vivir como seres humanos (tales como capacidad de comunicación y coordinación, habilidad de mentalización indispensable para socializarse, la capacidad de regulación interna y otros).

El contexto intersubjetivo que se establece como apego permitiría el desarrollo y la autorregulación (normal o desviada) de todas las capacidades humanas (Fonagy, 2001). Varios estudios han examinado la hipótesis de que las personas con distintos estilos de apego difieren en la forma de buscar y procesar información. Esta hipótesis está basada en los propios postulados de Bowlby que sostiene que los modelos de apego afectan la codificación y organización de información acerca de eventos emocionales, figuras de apego y el sí mismo. (Mikulincer, M. 1997). Basado en estos postulados se han realizado estudios acerca de las diferencias entre los estilos de apego en adultos y la búsqueda de nueva información, entendida como la exploración del ambiente y la adquisición de conocimientos sobre cosas desconocidas como lugares, personas, objetos; y la integración de nueva información en las estructuras cognitivas que consiste en decodificar la información adquirida, comparándola con la información existente y acomodando el esquema a la nueva información (Mikulincer, M. 1997).

De esto se ha encontrado que las personas con estilo de apego seguro realizan una búsqueda activa de información, siendo abiertos a la nueva información y poseen estructuras cognitivas flexibles, ya que como pueden lidiar bien con la angustia, son capaces de incorporar nueva información, aunque las lleve a periodos momentáneos de confusión, pues son capaces de reorganizar sus esquemas. Esta capacidad las llevaría a ajustarse de manera adecuada a los cambios del ambiente, a proponerse metas realistas y a evitar creencias irracionales. Las personas con estilo de apego evasivos, rechazan la información que pudiese crear confusión, cerrando sus esquemas a ésta, teniendo estructuras cognitivas rígidas. Las personas ansiosas-ambivalentes también muestran este comportamiento, pero a diferencia de los evasivos, desean acceder a nueva información, pero sus intensos conflictos las llevan a alejarse de ella (Mikulincer, M. 1997). Otros estudios evidencian relaciones entre los distintos estilos de apego y la accesibilidad a ciertos esquemas cognitivos (Baldwin, M.et al. 1996).

ESTILOS DE APEGO SEGURO Muestran tener una alta accesibilidad a esquemas y recuerdos positivos, lo que las lleva a tener expectativas positivas acerca de las relaciones con los otros, a confiar más y a intimar más con ellos. Las personas con estilos de apego evitativo y ansioso, muestran tener una menor accesibilidad a los recuerdos positivos y mayor accesibilidad a esquemas negativos, lo que las lleva, en el caso de las personas evasivas, a mantenerse recelosos a la cercanía con los otros y a las personas con estilo de apego ansioso a tener conflictos con la intimidad, pues desean tenerla y tienen intenso temor de que ésta se pierda (Baldwin, M. et al. 1996).

En los últimos años, crecientes investigaciones han llegado a interesarse en los procesos por los cuales las personas desarrollan y mantienen los lazos afectivos en las relaciones íntimas (Bretherton, et al citado en Simpson, 1. 1990). Varios estudios recientes sobre relaciones de amor adulto, sugieren grandes similitudes entre el apego romántico adulto y el apego de niños con sus primeros cuidadores (Feeney, B. & Kirkpatrick, L. 1996). Esto porque durante el desarrollo social las personas construyen modelos afectivos-cognitivos de sí mismos y patrones típicos de interacción con los otros significativos. Estos modelos mentales, organizan el desarrollo de la personalidad y guían el subsecuente comportamiento social. El estudio de las diferencias individuales en estilos de apego, es una contribución significativa a nuestro entendimiento del por qué las relaciones íntimas varían en la calidad y naturaleza interpersonal, muchas hipótesis pueden ser generadas acerca de la naturaleza y calidad emocional de las relaciones románticas que poseen las personas que exhiben distintos estilos de apego (Simpson, 1. 1990). Es así como apego adulto y la confianza en las relaciones, ya que ésta muchas veces determina la manera los estudios han determinado que algunas características que se presentan en las relaciones íntimas que establecen las personas tienen mucho que ver con sus estilos de apego individuales.

Las personas con estilo seguro tienden a desarrollar modelos mentales de sí mismos como amistosos, afables y capaces, y de los otros como bien intencionados y confiables, ellos encuentran relativamente fácil intimar con otros, se sienten cómodos dependiendo de otros y que otros dependan de ellos, y no se preocupan acerca de ser abandonados o de que otros se encuentren muy próximos emocionalmente. Las personas con estilos ansiosos tienden a desarrollar modelos de sí mismos como poco inteligentes, inseguros, y de los otros como desconfiables y reacios a comprometerse en relaciones íntimas, frecuentemente se preocupan de que sus parejas no los quieran y sienten temor al abandono. Los con estilo evasivo, desarrollan modelos de sí mismos como suspicaces, escépticos y retraídos, y de los otros como desconfiables o demasiado ansiosos para comprometerse en relaciones íntimas, se sienten incómodos intimando con otros y encuentran difícil confiar y depender de ellos (Simpson, J. 1990).

Es así como las personas con los distintos estilos de apego tienden a involucrarse en relaciones románticas que difieren en su naturaleza, los 3 estilos de apego se encuentran asociados con distintos patrones de experiencias emocionales con respecto a las relaciones. Otro aspecto importante en las relaciones interpersonales es la relación entre el estilo en que las personas reaccionan frente a las personas cercanas cuando fortalecen o violan la confianza que sienten hacia ellos y que explicaría la construcción del sentimiento de confianza en las relaciones, que podría ser la condición necesaria para el desarrollo de seguridad, intimidad y relaciones satisfactorias (Mikulincer, M. 1998 b). En las relaciones amorosas, la confianza es una de las cualidades más deseadas y una condición necesaria para el desarrollo del compromiso y seguridad, de hecho, puede ser la causa de una disolución en una determinada relación (Kobak, R. & Hazan, C. 1991).

Así se ha encontrado que las personas con estilo de apego seguro muestran tener gran confianza hacia sí mismos y los demás, y las con estilo de apego inseguro poseen una falta de confianza hacia los otros, lo que vendría a determinar en gran parte la forma en que se relacionen con los demás (Mikulincer, M. 1998 b). Es importante tener en cuenta que los efectos de los estilos de apego en las relaciones interpersonales, no son siempre iguales ni tan predecibles, "resultados de investigaciones sugieren que las diferencias en el estilo de apego no son impermeables al cambio" (Mainet et al, citado en Simpson 1. 1990. 978 pp).

martes, 23 de junio de 2009

Psicología de la Emergencia

PSICOLOGÍA DE LA EMERGENCIA

La Psicología de la Emergencia es aquella rama de la Psicología General que estudia los distintos cambios y fenómenos personales, presentes en una situación de peligro, sea esta natural o provocada por el hombre en forma casual o intencional.
La Psicología de la Emergencia se refiere al estudio del comportamiento humano antes, durante y después de situaciones relacionadas con las emergencias (no dejando por esto fuera los avances de la Gestión de Riesgo, sino que al contrario, incorporándolos), utilizando para ello técnicas y hallazgos propios de la experiencia que dentro del campo de las emergencias y psicología existe.

La Psicología de la Emergencia está destinada a capacitar a grupos de rescate, a trabajadores y a toda la comunidad. Indudablemente que la formación y la capacitación de cada uno de estos grupos será distinta. Los grupos de rescate se seleccionarán física y psicológicamente.
Por su parte, los trabajadores de fábricas, industrias y oficinas tendrán capacitación específica। La comunidad debe tener claro que los siniestros, cualquiera sea su naturaleza, son habituales e impredecibles. Por eso, la conducta debe ser la adecuada en una emergencia ya que ésta será decisiva para evitar consecuencias mayores.
INTERVENCIONES EN PSICOLOGÍA DE EMERGENCIA
Una de las primeras distorsiones que surgen desde la concepción de la Psicología dentro del ámbito de las Emergencias y Desastres, corresponde al relacionar únicamente la intervención del Psicólogo con la recuperación clínica de los afectados; sin embargo esta intervención, aun siendo válida y necesaria, corresponde únicamente a una parte de lo que el Psicólogo -integrando equipos multidisciplinarios- puede realizar enfocado en la situación de Emergencia.
En el presente cuadro se ilustran todos los elementos con los cuales intervenir dentro de la Psicología de Emergencias, así como demás técnicas a ser utilizadas tanto en el antes, como durante y después del evento। La construcción de este cuadro, surge desde la sistematización de experiencias, a la luz del constante trabajo en emergencias, bajo el prisma de la psicología y de algunas investigaciones al respecto.
Antes de la Emergencia
1. Psicoprevención: se entiende como una actitud de vida que pretende evitar sufrimiento; minimizar riesgos y reducir accidentes a través de la recuperación de valores transcendentes del hombre encaminados al bien común. Su objetivo principal es preservar la vida y fomentar acciones que promuevan la salud física, psicológica y social de las personas, convirtiéndose así en el fundamento filosófico de este nuevo enfoque educacional. Para lograrlo, debemos crear un ambiente propicio que permita cambiar nuestra actitud.
2. Planificación de la Emergencia: quizás para algunos el nombre planificación de la emergencia suene algo extraño, al pensar que se puede planificar una emergencia al igual como se puede hacer con una fiesta o cualquier otro evento social. Sabiendo que una emergencia no se puede planificar -pues ya no seria emergencia- y que una emergencia no es igual que la otra, igualmente existen procedimientos a incluir dentro de un plan de acción, vale decir, una planificación de que debemos hacer cuando tengamos una emergencia y de cómo nos entrenamos psicológicamente para responder ante ese plan.
3. Selección de Personal / Complementaridad Psicológica: estos dos temas son relevantes a la hora tanto de definir cuáles son las características más deseables para el personal que integre brigadas de emergencia, desarrolle alguna labor específica dentro del ámbito de las emergencias, o simplemente conforme un equipo de primera intervención en emergencias.
4. Entrenamiento Psicológico: cuando ocurre una emergencia, diversos procesos psicológicos (cognitivos, emocionales y fisiológicos principalmente) se gatillan en todo ser humano, incluso en todo ser vivo. El entrenamiento psicológico se orienta precisamente a preparar al sujeto para responder y controlar adecuadamente cada una de estas respuestas, con el fin de tener un mayor control sobre la conducta conciente, y así poder tener un óptimo desempeño en la situación.
5. Reducción de Vulnerabilidad Psicológica: basándose en desarrollos propios de Gestión del Riesgo y de cómo interactúa el riesgo con la amenaza y vulnerabilidad, actualmente se desarrollan programas que se orientan a reducir la vulnerabilidad psicológica de un colectivo que sabemos estará expuesto a situaciones altamente disruptivas, tales como bomberos, policías, sanitarios, etc.

Durante la Emergencia
Una vez iniciada la emergencia, durante el desarrollo de ésta y hasta su término1, existen varias técnicas y procedimientos que pueden ser tanto aplicados por un especialista como por cualquier persona entrenada, ya sea con el fin de resolver algún conflicto, prevenir futuras patologías o modular el comportamiento de los involucrados, evitando o disminuyendo de alguna manera futuros traumas o mayores consecuencias que la misma emergencia ha producido ya. Estamos ya inmersos -de alguna manera- dentro de la Prevención Secundaria.
1. Resolución de conflictos: una de las situaciones en las cuales la psicología de la emergencia tiene bastante que decir, respecta al manejo que se debe realizar ante la presencia de una situación en la cual los organismos de seguridad o emergencias deben velar por la resolución de un conflicto asociado a una o más vidas. Un ejemplo de este tipo de situaciones lo configura la intervención ante pacientes en intento de suicidio, la toma de rehenes o el manejo de pasajeros disruptivos, entre otras.
2. Prevención de futuras patologías y Manejo de involucrados: otro de los aspectos relevantes a la hora de hacer una intervención en psicoemergenciología tiene relación con el evitar que los involucrados en una emergencia sufran consecuencias que vayan más allá de las propias del evento producto de un mal manejo en alguna de las etapas de su intervención o resolución, además de manejar y evaluar constantemente las respuestas del grupo, con el fin de controlar precozmente cualquier indicio de miedo, pánico u otro comportamiento grupal desadaptativo durante la emergencia.
3. Segunda Agresión: un aspecto esencial que debemos tener en cuenta a la hora de intervenir en alguna situación de emergencia, respecta al simple hecho de colaborar sumando, y no restando a la resolución de la situación; vale decir el objetivo es que después de nuestra intervención en la emergencia, hayamos dado un paso en su resolución y no en su problematización.
De manera general la Segunda Agresión la podemos entender como "toda omisión, equivocación, espera innecesaria, comentario inoportuno, actitud inadecuada, información incompleta y demás situaciones que teniendo como objetivo el colaborar o ser parte de un procedimiento de recuperación o intervención, atentan involuntaria y directamente contra la indemnidad psicológica del involucrado" (Araya, 1999).
4. Técnicas de Intervención en Crisis: son técnicas que provienen en su mayoría desde la clínica, son relevantes a la hora de ser aplicadas en colectivos o personas afectadas por algún evento. El describir con detalle todas las técnicas propias de la intervención en crisis o detallar todas y cada una de las situaciones o herramientas que pueden ser aplicadas en una emergencia, podría extenderse fácilmente a un libro exclusivamente dedicado para ello.
5. Notificación de muerte / malas noticias: la notificación de muerte es una de las situaciones más sensibles de realizar y tiene algunas condiciones que debemos considerar antes de llevarla a cabo, condiciones que son incorporadas en este acápite de la Psicología de Emergencias ¿Como es la mejor forma de notificar una muerte? ¿Como debe hacerse? ¿Que palabras se deben utilizar? ¿Cuales palabras no se deben utilizar? Son algunos elementos básicos.

Después de la Emergencia
Después de haber ocurrido la emergencia, y habiendo ya controlado el riesgo e indemnidad de los involucrados en ella, a la luz de varios días, semanas, meses o años después (por regla general después de 72horas), la psicología clínica dentro del marco de la Psicología de Emergencias y sus técnicas más relevantes son las que se recomienda sean aplicadas. Dentro de este marco encontramos técnicas de Psicoterapia clínica, y con una alta efectividad dentro del ámbito de las consecuencias psicológicas.

jueves, 18 de junio de 2009

CONFLICTOS INTERPERSONALES

Podemos definir el conflicto interpersonal como una situación de desacuerdo, entre dos o más personas, en la que cada una de las partes tiene intereses o posiciones contrapuestas.
Los conflictos se producen en cualquier relación interpersonal, incluso con aquellos que mejor no llevamos, con quienes compartimos intereses comunes o con quien más queremos. Esto es algo normal, ya que somos individuos con opiniones, valores, deseos y necesidades diferentes a las de los demás. Por tanto, siempre llega un momento en que esas diferencias es sentimientos, intereses y puntos de vista dan lugar a situaciones conflictivas.
Dado que los conflictos con inevitables, la posición más adecuada ante ellos es aceptar su existencia como algo normal y aprender a manejarlos de forma constructiva. Cuando nos habituamos a afrontarlos así obtenemos ventajas, ya que;
- Tenemos más oportunidades de lograr nuestros deseos y objetivos.
- Nuestras relaciones interpersonales mejoran notablemente, dándose un incremento de la comunicación eficaz, apoyo y confianza mutua, aprecio y cooperación.
- Mantenemos emociones positivas como: alegría, autoestima, seguridad, confianza, comodidad, relajación, vitalidad o bienestar.
En cambio, si los conflictos interpersonales no se afrontan o se manejan mal, pueden producir sentimientos negativos de ansiedad, impotencia, confusión, soledad, enfado o resentimiento; conductas contraproducentes como la inhibición, el asilamiento o la postergación; pérdida o deterioro de relaciones importantes; reducción de oportunidades e, incluso, problemas de salud al estrés.

Al enfrentar un conflicto mediante el diálogo, suelen darse tres etapas;
Expresar las diferencias o desacuerdos (lo que se facilita con la escucha activa y la reformulación).
2. Reconocer las metas comunes, aceptando los aspectos positivos del punto de vista del otro.
3. ponerse de acuerdo para emprender las acciones necesarias para resolver el conflicto.
Uno de los principales componentes del diálogo es la empatía, que incluye la capacidad y el deseo de comprender y escuchar al otro.
Para facilitar el diálogo, conviene tener en cuenta lo siguiente:
· Las distorsiones en nuestra percepción son muy frecuentes al afrontar conflictos.
· Los refuerzos positivos (como elogiar o mostrarse de acuerdo con algún aspecto del mensaje del otro) facilitan el diálogo. Por el contrario, la ausencia de refuerzos puede deteriorarlo. Por ej. La actitud conciliadora de uno de los participantes puede desaparecer si no se ve reforzada al obtener alguna respuesta positiva del otro.
· Tendemos a sintonizar con nuestro interlocutor. Por tanto, si una de las partes muestra actitudes hostiles, es más probable que la otra también las muestre. Por el contrario, si uno mantiene una actitud positiva, también será más fácil que el otro la adopte.
· Un entorno propicio, por ej. Quedar en una cafetería para charlar mientras tomamos algo, puede ayudarnos a sentirnos mejor, facilitando el diálogo.
· Practicar el lenguaje no verbal, hacer preguntas adecuadas (contexto).

SOLUCIONES GANO-GANAS Y DIÁLOGO
Cuando abordemos un problema, conviene que expresemos a la otra parte que queremos encontrar una solución o un acuerdo bueno para los dos con el que ambos nos sintamos bien, y que le preguntemos cómo ve el problema, que objetivos quiere conseguir y cuáles son las necesidades o deseos que intenta satisfacer.
Lo ideal es que las dos (o más) partes implicadas mantengan la actitud gano-ganas. De hecho, dada la atención a sintonizar, si una de las partes la muestra, será más fácil que la otra también la adopte.

NEGOCIAR
Podemos definirla como un proceso de resolución de conflictos, entre dos o más partes, mediante el cual cada una modifica sus demandas, inicialmente compatibles, hasta llegar a un compromiso aceptable para todos.
Se basa en la idea de que, aunque las partes implicadas difieran en sus intereses, compartan el interés común de encontrar una solución negociada.

La Negociación suele usarse cuando los objetivos o los intereses de las personas en conflicto son mutuamente excluyentes, por lo que no pueden hallarse soluciones gano-ganas, sino que hay que negociar, es decir, ceder ambas partes para llegar a algún tipo de acuerdo. Algunas posibilidades son: ceder cada uno una cuestión, ceder cada día uno o ceder a cambio de que el otro haga algo.
Al plantearnos una negociación, hay que procurar que cada parte ceda en aquello que sea de poco valor para ella y de mucho valor para la otra.

SOLUCION DE PROBLEMAS INTERPERSONALES
La solución de problemas es una técnica muy utilizada en psicoterapia y educación, para ayudara resolver diferentes tipos de problemas, entre ellos los conflictos interpersonales.
Reconocer el problema lo antes posible
Es importante detectar los problemas cuanto antes, ya que muchos tienden a empeorar si no hacemos algo para solucionarlos.
Cuando detectamos un conflicto es cuando:
Sentirse tenso (a), enfadado (a) incómodo (a); tener la sensación de que algo va mal, o notar que el otro se comporta hostil, se distancia o malinterpreta tu comportamiento atribuyéndole malas intenciones inexistentes.

Adoptar una posición adecuada
Ser consciente de que puedes elegir como respondes. Supone detenerse a pensar sobre el problema para elegir que piensas y que haces, controlando la tendencia a reaccionar en forma contraproducente.
Mantener una actitud de preferencia. Se trata de detectar cualquier actitud de exigencia (ej. “esto no debería ocurrir”) o de minimización, y cambiarla por otra de preferencia (aceptar lo irremediable y luchar por lo posible), centrándonos en cómo resolver el problema.
Reencuadrar el problema, para verlo como más nos convenga. Consiste en percibir los problemas en la forma más conveniente, buscando las cosas que podemos mejorar o aprender gracias a ellos.
Mostrarnos empáticos. “Al afrontar un conflicto, si criticamos, hacemos reproches o mostramos rechazo hacia la otra persona, lo más normal es que se enfade y se llene de resentimiento, en cambio, si tratamos de dialogar de forma amistosa y empática, la mayoría de las veces, el otro adoptará una actitud similar y será más fácil llegar a acuerdos”.

Formular el problema en forma clara y correcta, teniendo en cuenta como crees que lo ve la otra parte.
Clarifica como ves tú el problema
Clarificar el problema supone definirlo con precisión, considerando todos los datos relevantes y dejando fuera los irrelevantes. Ej. “Mis esposo no ayuda en las tareas domésticas y pasa la mayor parte de su tiempo libre con amigos”
También es necesario que consideres tus objetivos, deseos y necesidades y las repercusiones del problema en otras áreas de tu vida como: tus relaciones con otras personas, tu economía o tu salud física o mental; tanto a corto como largo plazo.
Es útil hacerse preguntas tales como; ¿Por qué esta situación es un problema para mi?, ¿Cuánto me preocupa entre 0 y 10?, ¿Qué tendría que ocurrir, para que esto deje de ser un problema para mi?.