CONFLICTOS INTERPERSONALES
Podemos definir el conflicto interpersonal como una situación de desacuerdo, entre dos o más personas, en la que cada una de las partes tiene intereses o posiciones contrapuestas.
Los conflictos se producen en cualquier relación interpersonal, incluso con aquellos que mejor no llevamos, con quienes compartimos intereses comunes o con quien más queremos. Esto es algo normal, ya que somos individuos con opiniones, valores, deseos y necesidades diferentes a las de los demás. Por tanto, siempre llega un momento en que esas diferencias es sentimientos, intereses y puntos de vista dan lugar a situaciones conflictivas.
Dado que los conflictos con inevitables, la posición más adecuada ante ellos es aceptar su existencia como algo normal y aprender a manejarlos de forma constructiva. Cuando nos habituamos a afrontarlos así obtenemos ventajas, ya que;
- Tenemos más oportunidades de lograr nuestros deseos y objetivos.
- Nuestras relaciones interpersonales mejoran notablemente, dándose un incremento de la comunicación eficaz, apoyo y confianza mutua, aprecio y cooperación.
- Mantenemos emociones positivas como: alegría, autoestima, seguridad, confianza, comodidad, relajación, vitalidad o bienestar.
En cambio, si los conflictos interpersonales no se afrontan o se manejan mal, pueden producir sentimientos negativos de ansiedad, impotencia, confusión, soledad, enfado o resentimiento; conductas contraproducentes como la inhibición, el asilamiento o la postergación; pérdida o deterioro de relaciones importantes; reducción de oportunidades e, incluso, problemas de salud al estrés.
Al enfrentar un conflicto mediante el diálogo, suelen darse tres etapas;
Expresar las diferencias o desacuerdos (lo que se facilita con la escucha activa y la reformulación).
2. Reconocer las metas comunes, aceptando los aspectos positivos del punto de vista del otro.
3. ponerse de acuerdo para emprender las acciones necesarias para resolver el conflicto.
Uno de los principales componentes del diálogo es la empatía, que incluye la capacidad y el deseo de comprender y escuchar al otro.
Para facilitar el diálogo, conviene tener en cuenta lo siguiente:
· Las distorsiones en nuestra percepción son muy frecuentes al afrontar conflictos.
· Los refuerzos positivos (como elogiar o mostrarse de acuerdo con algún aspecto del mensaje del otro) facilitan el diálogo. Por el contrario, la ausencia de refuerzos puede deteriorarlo. Por ej. La actitud conciliadora de uno de los participantes puede desaparecer si no se ve reforzada al obtener alguna respuesta positiva del otro.
· Tendemos a sintonizar con nuestro interlocutor. Por tanto, si una de las partes muestra actitudes hostiles, es más probable que la otra también las muestre. Por el contrario, si uno mantiene una actitud positiva, también será más fácil que el otro la adopte.
· Un entorno propicio, por ej. Quedar en una cafetería para charlar mientras tomamos algo, puede ayudarnos a sentirnos mejor, facilitando el diálogo.
· Practicar el lenguaje no verbal, hacer preguntas adecuadas (contexto).
SOLUCIONES GANO-GANAS Y DIÁLOGO
Cuando abordemos un problema, conviene que expresemos a la otra parte que queremos encontrar una solución o un acuerdo bueno para los dos con el que ambos nos sintamos bien, y que le preguntemos cómo ve el problema, que objetivos quiere conseguir y cuáles son las necesidades o deseos que intenta satisfacer.
Lo ideal es que las dos (o más) partes implicadas mantengan la actitud gano-ganas. De hecho, dada la atención a sintonizar, si una de las partes la muestra, será más fácil que la otra también la adopte.
NEGOCIAR
Podemos definirla como un proceso de resolución de conflictos, entre dos o más partes, mediante el cual cada una modifica sus demandas, inicialmente compatibles, hasta llegar a un compromiso aceptable para todos.
Se basa en la idea de que, aunque las partes implicadas difieran en sus intereses, compartan el interés común de encontrar una solución negociada.
La Negociación suele usarse cuando los objetivos o los intereses de las personas en conflicto son mutuamente excluyentes, por lo que no pueden hallarse soluciones gano-ganas, sino que hay que negociar, es decir, ceder ambas partes para llegar a algún tipo de acuerdo. Algunas posibilidades son: ceder cada uno una cuestión, ceder cada día uno o ceder a cambio de que el otro haga algo.
Al plantearnos una negociación, hay que procurar que cada parte ceda en aquello que sea de poco valor para ella y de mucho valor para la otra.
SOLUCION DE PROBLEMAS INTERPERSONALES
La solución de problemas es una técnica muy utilizada en psicoterapia y educación, para ayudara resolver diferentes tipos de problemas, entre ellos los conflictos interpersonales.
Reconocer el problema lo antes posible
Es importante detectar los problemas cuanto antes, ya que muchos tienden a empeorar si no hacemos algo para solucionarlos.
Cuando detectamos un conflicto es cuando:
Sentirse tenso (a), enfadado (a) incómodo (a); tener la sensación de que algo va mal, o notar que el otro se comporta hostil, se distancia o malinterpreta tu comportamiento atribuyéndole malas intenciones inexistentes.
Adoptar una posición adecuada
Ser consciente de que puedes elegir como respondes. Supone detenerse a pensar sobre el problema para elegir que piensas y que haces, controlando la tendencia a reaccionar en forma contraproducente.
Mantener una actitud de preferencia. Se trata de detectar cualquier actitud de exigencia (ej. “esto no debería ocurrir”) o de minimización, y cambiarla por otra de preferencia (aceptar lo irremediable y luchar por lo posible), centrándonos en cómo resolver el problema.
Reencuadrar el problema, para verlo como más nos convenga. Consiste en percibir los problemas en la forma más conveniente, buscando las cosas que podemos mejorar o aprender gracias a ellos.
Mostrarnos empáticos. “Al afrontar un conflicto, si criticamos, hacemos reproches o mostramos rechazo hacia la otra persona, lo más normal es que se enfade y se llene de resentimiento, en cambio, si tratamos de dialogar de forma amistosa y empática, la mayoría de las veces, el otro adoptará una actitud similar y será más fácil llegar a acuerdos”.
Formular el problema en forma clara y correcta, teniendo en cuenta como crees que lo ve la otra parte.
Clarifica como ves tú el problema
Clarificar el problema supone definirlo con precisión, considerando todos los datos relevantes y dejando fuera los irrelevantes. Ej. “Mis esposo no ayuda en las tareas domésticas y pasa la mayor parte de su tiempo libre con amigos”
También es necesario que consideres tus objetivos, deseos y necesidades y las repercusiones del problema en otras áreas de tu vida como: tus relaciones con otras personas, tu economía o tu salud física o mental; tanto a corto como largo plazo.
Es útil hacerse preguntas tales como; ¿Por qué esta situación es un problema para mi?, ¿Cuánto me preocupa entre 0 y 10?, ¿Qué tendría que ocurrir, para que esto deje de ser un problema para mi?.
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